Identificar pensamientos que nos sabotean y aprender a cambiarlos permite reconocer nuestro valor, ganar confianza para afrontar entrevistas y abrirse a nuevas oportunidades con una actitud positiva y proactiva.
“No valgo para esto”, “a mi edad ya no me van a contratar”, “me faltan estudios”, “seguro que lo hago mal”… ¿Te suenan estas frases? Todos tenemos pensamientos que nos sabotean. Pero la buena noticia es que no tienen la última palabra.
Durante la búsqueda de empleo o cuando intentamos iniciar un cambio en nuestra vida, muchas veces no es la realidad la que más nos frena… sino lo que pensamos sobre nosotros mismos.
A esos pensamientos que nos hacen dudar, sentirnos menos o rendirnos antes de tiempo los llamamos creencias limitantes. Suelen venir de experiencias pasadas, de lo que hemos oído desde pequeños, o del miedo a equivocarnos.
Pero hay otra verdad: las creencias pueden cambiar. Y tú puedes empezar hoy.
¿Qué son las creencias limitantes?
Son ideas o pensamientos negativos que la persona considera ciertos, aunque no necesariamente lo sean, y que condicionan su vida, impidiéndole alcanzar sus metas o desarrollar su potencial:
- “No soy lo bastante bueno”.
- “No sirvo para los estudios”.
- “Con mi discapacidad no encontraré nada”.
- “Es tarde para cambiar”.
- “No soy suficiente”.
- “No puedo”.
¿Te suena alguna? No estás solo. Lo importante es empezar a reconocerlas… y a transformarlas.
¿Cómo empiezo a cambiarlas?
Aquí tienes un pequeño proceso que puede ayudarte:
1. Detecta la creencia.
Escucha lo que te dices cuando algo no sale como esperabas. ¿Te castigas? ¿te dices que no vas a poder? Escribe esas frases. Darles forma ya es un paso.
2. Cuestiónala.
Pregúntate: ¿Es 100% verdad? ¿siempre pasa así? ¿hay alguna excepción? ¿quién me dijo esto? ¿podría pensar otra cosa?
3. Busca una nueva creencia alternativa.
Cambia esa frase limitante por una más realista y constructiva. Ejemplo:
- “No sé hacerlo” → “Todavía no lo sé hacer, pero puedo aprender”.
- “No valgo” → “Tengo valor aunque no todo me salga perfecto”.
4. Repite y entrena.
Las nuevas creencias necesitan repetición, práctica y paciencia. Como un músculo. Al principio cuesta, pero luego se fortalece.
Lo que piensas… crea tu camino
Tú no eres tus pensamientos. Y muchas veces, el obstáculo más grande no está fuera, sino dentro. Pero ahora que lo sabes, puedes elegir. Puedes cambiar ese “no puedo” por un “de qué manera puedo hacerlo”.
¿Y ahora qué?
Te animamos a hacer tu lista de creencias limitantes y empezar a transformarlas. Si lo haces en compañía, aún mejor. Confía en ti. Porque vales, puedes y ya estás en camino.