Más allá del currículum: cómo contar tu historia personal con valor.

A veces, lo que más te define no está en un título, sino en lo que has superado, en lo que te hace una persona única. Tu historia personal tiene poder.

Cuando buscamos trabajo, lo primero que nos piden es un currículum. Un documento que dice dónde has trabajado, qué has estudiado, qué sabes hacer. Pero… ¿y si también pudieras contar quién eres? ¿qué te ha traído hasta aquí? ¿qué te mueve, qué te importa, qué has aprendido de la vida?

Muchas veces, sobre todo si llevamos tiempo en desempleo o si nuestra trayectoria ha sido irregular, sentimos que no tenemos “mucho” que poner en el curriculum. Pero eso no es cierto. Lo que pasa es que el currículum, por sí solo, no siempre refleja tu verdadero valor. Te proponemos mirar tu historia con otros ojos. Porque tienes una voz. Y porque esa voz puede ayudarte a abrir puertas.

Cada historia importa… también la tuya.

Tener una discapacidad o haber pasado por momentos difíciles no es una debilidad. Es parte de tu camino. Has desarrollado capacidades que no siempre se aprenden en una formación: paciencia, resiliencia, adaptación, empatía, iniciativa…Eso también es experiencia. Y merece ser contada.

Tu historia puede mostrar lo que has aprendido cuidando de otros, superando una operación, creando cosas con tus manos, resolviendo problemas del día a día… Todo eso es valioso.

¿Cómo puedes contar tu historia con valor?

Aquí te dejamos algunos pasos que pueden ayudarte a construir tu relato personal, ese que te define más allá de los datos:

1. Conecta con tus logros cotidianos.

Piensa en momentos en los que sentiste orgullo de ti. No tienen que ser grandes hazañas. Tal vez fue aprender algo nuevo, ayudar a alguien, encontrar una solución, insistir cuando todo parecía cuesta arriba. Esos momentos hablan de ti.

2. Identifica tus valores.

¿Qué es importante para ti? ¿qué te mueve? ¿la honestidad? ¿el compromiso? ¿la creatividad? Esos valores te ayudan a tomar decisiones y son clave para mostrar tu autenticidad.

3. Mira tu camino como un aprendizaje.

Aunque hayas pasado por situaciones difíciles, pregúntate: ¿qué he aprendido de esto? ¿qué habilidades he desarrollado? Así transformas obstáculos en fortalezas.

4. Crea tu “discurso personal”.

Una breve presentación donde expliques quién eres, qué te gusta hacer, qué sabes hacer bien y qué estás buscando. Puedes usarlo en entrevistas, reuniones, o al presentarte en formaciones. No tiene que ser perfecto, solo real.

5. Ensaya con confianza.

Cuenta tu historia en voz alta, ante alguien de confianza o frente al espejo. A veces, oírnos decirlo nos ayuda a creerlo aún más.

Tu historia tiene poder.

No eres solo lo que aparece en un papel. Eres mucho más: tu historia, tus ganas, tu capacidad de seguir adelante. Y eso también cuenta. En un mundo donde muchas personas tienen formación parecida, lo que te hace una persona única es, precisamente, tu camino. Si te atreves a contarlo, conectas. Y si conectas, dejas huella.

¿Y ahora qué?

Te animamos a escribir tu propio relato personal. No para publicarlo, sino para ti. Para reconocer todo lo que ya eres. Si quieres, puedes compartirlo con el personal técnico de orientación de tu entidad o en el próximo taller grupal. ¡Te sorprenderá lo que puedes descubrir al contarlo!

Por eso, en nuestros programas y talleres, fomentamos un enfoque centrado en las fortalezas. Porque cada persona tiene algo que aportar. Y cuando se siente reconocida, acompañada y empoderada, lo demuestra.

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